EL TIEMPO LIBRE

Lee el siguiente texto sobre los hábitos de los españoles y realiza las actividades que hay a continuación.

 

EL TIEMPO LIBRE DE LOS ESPAÑOLES

 

1) Actividades cotidianas

Según las encuestas, los españoles prefieren por encima de todo estar con la familia y, en segundo lugar, con los amigos. Ver la televisión y leer libros y revistas también son actividades muy practicadas en el tiempo de ocio. De cada 10 españoles, 6 tienen por costumbre leer libros y revistas. Escuchar la radio, oír música, pasear por la ciudad o por el campo, hacer deporte o ir al cine son otras actividades a las que también se les dedica parte del tiempo libre.

 

Asimismo, cabe mencionar juegos de azar como el parchís, la oca, el dominó, las cartas, el ajedrez, etc. Los juegos de mesa son especialmente comunes en los centros sociales y centros cívicos, locales muchos de ellos de los ayuntamientos, donde la gente puede reunirse en su tiempo libre. Algunos de estos centros se han instalado expresamente para ancianos, por ejemplo, los hogares del pensionista.

 

2) Los fines de semana

En general, se considera que el fin de semana es el tiempo para hacer algo distinto que permita desconectar del resto de la semana, descansar física y mentalmente, divertirse, relacionarse con las amistades, etc. Sin embargo, mucha gente que está muy ocupada a diario reserva un rato del fin de semana para hacer una compra general. Con más o menos frecuencia, también hay gente que aprovecha el fin de semana para ir de comprar: ropa, discos, libros, regalos... Otras actividades típicas de los fines de semana son ir a algún espectáculo -cine, teatro, concierto- salir a cenar, tomar una copa, bailar, organizar encuentros con los amigos, etc.

 

Una costumbre bastante extendida entre los habitantes de las ciudades es salir algunos fines de semana en busca de la naturaleza al campo, a la montaña o a la playa.

 

Para la mayoría de los jóvenes, lo normal el fin de semana es "ir de marcha", lo que significa salir con los amigos o con la pareja a cenar, ir de copas, a la discoteca...

 

En general, el domingo es un día relajado, sobre todo si el sábado por la noche se ha salido hasta tarde y el lunes hay que empezar una nueva semana laboral o de estudios. El domingo típico de bastantes españoles es, poco más o menos, así: se levantan alrededor de las once; toman un aperitivo en el bar con los amigos o con la familia hojeando el periódico y de vuelta a casa, compran un pastel para el postre de la comida, que será alrededor de las 14:30. Después de la comida viene lo que se denomina "sobremesa": toman café o alguna infusión, una copa de licor, fuman, charlan, ven la tele...; por la tarde salen de paseo, toman algo en un bar, van a casa de alguien de visita o al cine y, finalmente, vuelven a casa un rato antes de la hora de cenar.

 

Otra opción típica es organizar una visita turística, ya sea dentro de la misma ciudad, o bien a otra población. Según el caso, se visita un museo, un monasterio, un castillo, el nacimiento de un río, un pantano, etc. A los objetivos culturales, de contacto con la naturaleza o de esparcimiento se les suele sumar el gastronómico, ya que es común almorzar en un restaurante típico o degustar algunos productos propios del lugar.

 

Para bastantes españoles el protagonista del domingo es el fútbol. Muchos van a algunos de los numerosos campos o estadios que hay repartidos por el país para ver un partido, otros siguen por la radio la retransmisión en directo de un encuentro o van escuchando los resultados de diferentes partidos y comprobando los aciertos en la quiniela.

1) Uso del subjuntivo para ceder la elección a nuestro oyente.

 

A veces, cuando nos hacen una propuesta, nosotros no queremos tomar la decisión, por eso dejamos que nuestro oyente elija, en ese caso usamos subjuntivo:

-María: ¿Vamos al cine o al teatro?

-Juan: A donde tú prefieras.

 

-María: ¿Qué película vemos?

-Juan: La que tú quieras.

 

-María: ¿A qué hora nos vemos?

-Juan: A la que te vaya bien.

2) Uso del subjuntivo para expresar condiciones.

 

Cuando queremos poner una condición a nuestro oyente, podemos usar también el subjuntivo:

-María: ¿Vamos a ese restaurante caro?

-Juan: Vale, pero con la condición de que invites tú.

 

-María: ¿Vamos al cine?

-Juan: Vale, pero con la condición de que veamos una película de terror.